jueves, 22 de junio de 2017

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Encuentro con Javier Lasheras sobre Las mujeres de la calle luna.

Nos encontramos cara a cara con Javier Lasheras en el Hotel Inglaterra con las escusa de hablar de su novela Las mujeres de la calle luna, una novela que ha sido galardonada con el LXIII Premio de novela Ateneo Ciudad de Valladolid y que aparte de tener un título bastante atractivo y una portada sugerente posee detrás una historia de asesinatos, obras de arte y de personajes como le gusta catalogar a su autor su creación.

De gesto serio, Javier Lasheras pierde esa fachada nada más empezar nuestra conversación, se muestra cercano, te llama por tu nombre y eso es de agradecer cuando llevas varias entrevistas y el baile de nombres comienza a ser numeroso. Posee ciertas dotes de embaucador de la palabra que hace que uno quede hipnotizado con su conversación y su discurso. Un discurso que ha trasladado a la perfección a su novela y que le ha hecho merecedor de ese galardón antes mencionado con una novela muy atractiva y donde uno puede disfrutar de un ramillete de temas muy interesantes alrededor de una trama original y que parten de un detonante bastante curioso que llevó al escritor a tomar un vuelo y saciar su curiosidad en París.  Si quieres descubrir cómo empezó todo y que puedes encontrar en Las mujeres de la calle luna os animo a leer todo lo que nuestro encuentro dio de sí.



"Yo definiría mi obra como una novela de personajes antes que como un thriller."

Confundiéndose con los sueños un todoterreno avanzó en paralelo al cauce del río, giró a la derecha y atravesó el Pont Neuf hasta detenerse delante del paso de cebra. Allí parado, al ralentí, la luz del semáforo proyectó sobre las pupilas del conductor un haz de gotas rojas y brillantes, apareciendo y desapareciendo al ritmo del limpiaparabrisas. Desde lo alto, las nubes opulentas se concedieron una tregua, dejando que algunas gotas volanderas demorasen la llegada a su último destino. Pero como todo el mundo sabe lo importante no es la caída, sino el aterrizaje, y al cabo esas gotas de lluvia fueron estrellándose contra la piel dura y fría del asfalto. En pocas palabras: era una noche cruda de invierno, difícil incluso para los perros y los vagabundos más aguerridos.

"Soy escritor y una de las cosas que tenemos que hacer es ser fotógrafo fedatarios del mundo en el que vivimos y eso es lo que he intentado"

Quien soy

SEVILLA, ANDALUCIA
Un lector errante, con mil aficiones entre las que un buen libro es un refugio perfecto para devorar en el camino de la vida. Si quieres comentarme algo: elcapifer@gmail.com

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